Imagen de perfilNEGLIGENCIA ACCIDENTAL

Javier Puchades Sanmartin 

Al empezar a ejercer como abogado, soñaba con que algún día tendría la oportunidad de demostrar mi capacidad para llevar casos complicados. Aunque el proceso fuese tan dificultoso como erradicar la pobreza global. Mi cliente era un niño de doce años. Todos me desaconsejaban subirlo al estrado, pero yo pensaba que su declaración era esencial. Le dije que contase cómo había cambiado su vida familiar desde el día de autos. Con voz temblorosa, declaró:
«Desde que murió mi padre, todo es diferente. Mamá, poco a poco, se anima a salir sola a la calle. Cuando lo hace, no se maquilla tanto como entonces y los días nublados no lleva gafas de sol. Mi hermana ya no echa el pestillo de su puerta cuando se va a dormir. Ahora, sonreímos sin que nadie nos obligue». Para finalizar, apostilló: «Ojalá papá me hubiese enseñado a disparar su escopeta mucho antes».

 

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