Imagen de perfilHEREJÍA URBANÍSTICA

José I Baile Ayensa 

Yo era un abogado resiliente, no en vano me ha había recuperado de numerosos “baches jurídicos”, por decirlo de alguna manera, pero, ¿saldría indemne de esta nueva contienda? Nada más y nada menos que intentar defender a un concejal de urbanismo de sus numerosos contenciosos administrativos. Lo tuve claro al conocer cuál había sido la guerra que él había empezado y cómo había provocado la ira de las grandes empresas constructoras. Según proclamaba, había que construir vivienda, ciudad y servicios públicos de otra forma, de manera sostenible, no depredando el entorno e hipotecando el futuro. Era una persona hecha de un material noble y solidario, sorprendente entre los de su profesión, tan denostada. Necesitaba mi ayuda para afrontar los cientos de recursos que le llovían por tener la osadía, la herejía, de proponer recalificar grandes zonas de suelo urbano, lleno de cemento y farolas tuertas, de nuevo, a suelo rústico.

 

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