Imagen de perfilCÓMO CONSEGUÍ SER MILLONARIO

Guillermo Portillo Guzmán 

Aquellas cinco palabras se mezclaron en mi cabeza como se mezcla un gazpacho: tomate, agua, aceite, pepino y ajo.
Al salir de la Audiencia, tras postular la conciliación, mi abogado me aclaró que la investigación a la que fui sometido por la otra parte, dio resultado negativo. No habían encontrado nada que no fuese lícito y que pudiesen utilizar en mi contra.
Mi conciencia respiró tranquila.
Lo que escondí, seguía bien escondido.
No debía cometer el error de buscarlo. Aún no. Tenía que esperar a que todo se olvidase y el caso quedase definitivamente archivado para siempre.
Tras treinta años de casados, el divorcio, a partir de ese día, era una realidad. Y desde ese preciso instante, cada uno con lo suyo.
Nunca descubrieron el boleto de primitiva premiado con diecisiete millones que escondí.
Aquellas cinco palabras las recordaré el resto de mi vida: «-Sentenciamos que el acusado es…»

 

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